Who wants to live forever?

•17 enero, 2011 • Dejar un comentario

Alguna vez he oído comentarios semejantes a “me gustaría ser inmortal”. Esto me ha hecho pensar… Qué bien estaría ver la evolución de la sociedad, de su sistema de organización, de sus costumbres… Sería alucinante ver los avances de la tecnología (aunque pueda ser un tanto espeluznante). Podríamos comparar lo bueno y lo malo, y disfrutar de las ventajas que se vayan sucediendo. Pero… no.

Sinceramente no querría vivir para siempre. Creo que la inmortalidad para mí acabaría siendo sinónimo de aburrimiento. Y si ya nos cuesta seguir adelante con lo que tenemos, ¿cómo hacerlo con algo que no se acaba? ¿Habría suficientes buenos momentos para paliar los malos? ¿Y habría suficiente lugar en el mundo para las nuevas personas que vengan? No sé… Quizá por eso, por naturaleza todos tenemos un fin.

La cosa en cuestión es qué habrá tras la materialización de ese fin (y entran al lío las religiones). Se supone que tenemos una parte física y otra… ¿espiritual? Sí, puede ser. Yo creo que tiene que haber algo dentro que nos haga ser como somos. Pero bueno, ¿qué pasa con esa parte al morir? Posiblemente nada… aunque aquí cada uno sigue sus creencias. Yo oí una vez que cuando mueres ves tu vida por televisión allí donde estés… Interesante, jaja.

Y bueno, se me ocurrió esta entrada por el tema de Queen, “Who Wants To Live Forever?”, que me hizo pensar… Estoy con la letra. Que no se nos escapen nuestros sueños u objetivos; hay que luchar… y siempre tenemos un motivo por el que seguir adelante, sólo es cuestión de encontrarlo. No tenemos un tiempo ilimitado, pero aprovechando aquel del que disponemos podemos estar satisfechos.

Me quedo con el fragmento que dice “la eternidad es nuestro presente”

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An Irish airman foresees his death

•12 enero, 2011 • Dejar un comentario

“I know that I shall meet my fate

Somewhere among the clouds above;

Those that I fight I do not hate,

Those that I guard I do not love;

My country is Kiltartan Cross,

My countrymen Kiltartan’s poor,

No likely end could bring them loss

Or leave them happier than before.

Nor law, nor duty bade me fight,

Nor public men, nor cheering crowds,

A lonely impulse of delight

Drove to this tumult in the clouds;

I balanced all, brought all to mind,

The years to come seemed waste of breath,

A waste of breath the years behind

In balance with this life, this death”

 

Este es un poema de W.B. Yeats escrito en 1919, tras la Iª Guerra Mundial. En él describe los sentimientos y pensamientos, la situación, de un aviador irlandés que antepone al deber patriótico y al sometimiento de las leyes su voluntad de volar, por razones que no esclarece. Parece adelantar un destino ya fijado.

Es parecida la experiencia que viven muchos soldados en situación de guerra que, por desgracia, a día de hoy se sigue dando en ciertos países. Entran en combate con la incertidumbre de si regresarán sanos de allí o, al menos, si regresarán. Han de saber controlar sus miedos, de crear y aplicar sus fuerzas, de usar su inteligencia… Tienen una misión… pero les puede costar la vida…

Hay que decir que no sólo son ellos los que sufren, sino también sus familias. Estas viven con el temor de no volver a ver a ese ser querido y han de continuar sus vidas… aunque con desasosiego. Sólo el fin de ese combate va a determinar el alivio o un largo sufrimiento…

Apreciemos el tiempo que tenemos… y hagamos por que algún día cesen los conflictos…

Cosas de la vida…

•11 enero, 2011 • Dejar un comentario

Y como parte integrante de esas cosas de la vida es la muerte. Sí. Es algo que inevitablemente está ahí para todos. Algunos evitan por todos los medios hablar de ella, otros parecen buscarla a través de sus acciones, otros la salvan y nos salvan de ella… Pero mi intención al referirme a este tema en el blog no es, para nada, agorera. Más bien pretendo que, aportando diferentes visiones sobre ella, situaciones reales, experiencias vividas, reflexiones… nos demos cuenta de las pequeñas-grandes cosas que, al fin y al cabo, hacen que todo merezca la pena. ¿Hay que disfrutarlas, no?